…”ILLOS TUOS MISERICÓRDES ÓCULOS AD NOS CONVÉRTE” 2. “La dicha de sentir la mirada divina de María Santísima de El Buen Suceso”: Relatos del extraordinario portento acaecido hace 75 años, el 27 de Julio de 1941

…”ILLOS TUOS MISERICÓRDES ÓCULOS AD NOS CONVÉRTE” 2.
“La dicha de sentir la mirada divina de
María Santísima de El Buen Suceso”:
Relatos del extraordinario portento acaecido hace 75 años, el 27 de Julio de 1941  


Delante de los amargos días del conflicto limítrofe internacional, la autoridad eclesiástica dispuso en las diferentes Iglesias de Quito, triduos de oraciones a la Madre de Dios, para implorar a Ella su protección.  El último día del triduo celebrado en la Iglesia de la Inmaculada Concepción, fue el domingo 27 de julio de 1941.

Hay un sinnúmero de relatos y testimonios que fueron publicados en la prensa ecuatoriana, en los días posteriores a lo que se conoce como el “Milagro del 41” y que tuvo como excelsa protagonista a la Portentosa Imagen de Nuestra Señora de El Buen Suceso, venerada en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito.  

A continuación transcribimos uno de los relatos que narró en la época un devoto de la Santísima Virgen de El Buen Suceso:

“En la mañana de aquel día, tuve la dicha de conocer a la Sagrada Imagen de María Santísima, en la advocación de Nuestra Señora de El Buen Suceso, pues a las siete de la mañana me acerqué al Sagrado Banquete y recibí la Sagrada Comunión.

“Más tarde, a las siete y pocos minutos de la noche estuve de regreso en el templo. En el altar mayor, en el centro, a unos cinco o seis metros de altura, se hallaba la Imagen de la Santísima Virgen con el Niño Jesús en su brazo izquierdo, y en el derecho portando un cetro y unas llaves. Sobre el altar mayor y todo el recinto anexo, se agolpaba una multitud de fieles que exclamaban: ¡Ya abre los ojos! ¡Ahora los cierra! Como que el bulto de madera tomara vida y alzara la mirada que de ordinaria actitud de beatífica humildad, la muestra más baja. 

“A las siete y diez de la noche, más o menos, estando de frente a la Imagen y próximo al comulgatorio, vi, a simple vista, que los ojos de la Imagen eran sustituidos por otros grandes y azules, más bellos, que miraban de frente, y que tenían expresión de vida y majestad infinitos.

“Después de haberme provisto de unos lentes de teatro, cerca de las ocho de la noche, hora en que iba a retirarme del templo, tuve la dicha de sentir la mirada divina de María Santísima de El Buen Suceso.

“Ahora, yo estaba a unos catorce o quince metros de distancia, pero merced al binóculo, la veía como a cuatro o cinco. Quería al despedirme, observar detenidamente la belleza del rostro de la Imagen, para recordarlo, pues a decir de mi esposa que me acompañaba, era muy perfecta. Pero debo decirlo, me iba con pesar, pues como la primera vez creí que era imaginación mía; de hecho, juzgaba que tanto mi mujer como yo, no íbamos a observar el prodigio que otras personas, entre ellos, algunos conocidos nuestros, decían haber experimentado.

“Pero, he ahí que de repente, se ilumina la mirada de María Santísima, y siento como que se dirigía hacia mí, y después pasaban los rayos de su vista hacia la Eternidad y el Infinito. Los ojos grandes, azules, tenían una majestad, una pureza, una dulzura, que no encuentro otros calificativos que darles, que el de divinos, pues no eran comparables con nada de lo humano y perecedero. 

“Inmediatamente pasé el prismático a mi señora para que observara a la Virgen. Ella también vio lo mismo que yo y sin que nos habláramos, indica el mismo color, forma, y expresión de la mirada.

“Después de agradecer a María por el favor que nos dispensaba al “volver a nosotros esos sus ojos misericordiosos”, por medio de una Salve y el Magníficat, abandonamos el templo.

“La sucesión ininterrumpida de gracias y favores maternales que desde el día del milagro ha recibido nuestro hogar, nos afirma en la certeza del prodigio, y mueve nuestra gratitud y confianza para la Madre de Dios. A punto que para cualquier acto de la vida exclamamos ¡Virgen Santísima de El Buen Suceso, ruega por nosotros!”.






En sus apariciones a la Venerable Madre Mariana de Jesús Torres, entre los siglos 16 y 17, la Santísima Virgen pidió que para patentizar sus apariciones, una Imagen fuese esculpida tal como Ella se presentaba ante la religiosa concepcionista, resaltando en más de una ocasión la trascendental importancia de llevar a cabo dicha empresa:

“Ahora es necesario, que dócil a Mis exhortaciones, mandes a ejecutar con presteza mi Santa Imagen, tal cual me ves”. (1)

Así le decía Nuestra Señora la Madre Mariana, el 21 de enero de 1610, reiterando pocos días después, el 2 de febrero, el deseo de transmitir de inmediato su Maternal requerimiento al Obispo de Quito, Mons. Salvador de Rivera:

“Ve, cuanto antes, a hablar donde él y dile de mi parte lo que te ordené y hablé la vez pasada. Apresúrate a mandar a esculpir mi Imagen porque el tiempo vuela”. (2)

¿Por qué esa especial insistencia de la Madre de Dios?

En la misma aparición del 21 de enero de 1610, pocos momento antes de que apareciera la Reina de los Cielos y de la Tierra, y para preparar el magnífico escenario de su divina comparecencia, Dios Nuestro Señor, el Rey Supremo, envía un altísimo emisario suyo, el arcángel San Miguel, para decirle a la Madre Mariana que a través de la nueva y eficaz devoción mariana bajo la dulce y consoladora invocación de El Buen Suceso, el Señor haría grandes prodigios, tanto espirituales como temporales, que beneficiarían especialmente a los fieles del siglo 20 y de ahí en adelante. (3)

El día 3 de febrero del mismo año, la Madre Mariana, tuvo una entrevista con su Padre Director, Fray Juan de la Madre de Dios Mendoza. Este religioso franciscano, penitente, sabio y versado en los caminos de la vida espiritual, orientó durante muchos años a la Madre Mariana, que le confiaba toda su alma. Cosa extraordinaria: en repetidas las ocasiones, los secretos insondables que Dios y la Santísima Virgen transmitían a la Sierva de Dios, lo hacían también y casi siempre de modo simultáneo, a aquel virtuoso sacerdote. 

Precisamente, el día anterior, 2 de febrero, el Padre Mendoza le refirió a la Madre Mariana, que “La Santísima Trinidad me confirmó el deseo de mi reina, asegurando que serán benditos de Dios todos los que, con su empeño y sus recursos, contribuyan a la ejecución de la santa Imagen, y también los que se dedicarán a la propagación de su advocación en todos los siglos, haciendo conocer su origen y apariciones en el siglo XX, época en que habrá una gran corrupción de costumbres, y esta devoción será la salvaguarda de esta tierra, en esos tiempos, cuando ya no será colonia, sino república libre y desenfrenada”(4).





Casi al mismo tiempo, en el mismo día pero en lugar distinto, Nuestra Señora de El Buen Suceso, y de forma clara y contundente, le reiteraba a la Madre Mariana lo magníficamente providencial que significaría la elaboración de la Milagrosa Imagen:

“Con la hechura de mi Imagen no solo favorezco solo a ti y a mi Convento, sino también al pueblo, al pueblo en general, a través de los siglos. Será motivo de salvación para muchas almas, porque las sacaré del abismo de culpas en que se encuentran. Dios será glorificado en ellas. ¡Cuántas conversiones habrá!”.(5)

No queda entonces ninguna duda de que quiso Dios a través de la Veneranda Imagen de Nuestra Señora de El Buen Suceso, realizar constantes y grandiosos prodigios, desde su confección hechas por manos angélicas, así como durante el paso de los siglos. Y, estos portentos tendrían su máxima expresión, precisamente en una época en la que la pérdida de la fe y la decadencia de las costumbres habían embargado ya el alma de una gran cantidad de fieles en el Ecuador y el mundo.

Tal como lo revela el testimonio que da inicio a este artículo, el lector puede encontrar más pormenores del tema en los siguientes post anteriores http://devotosvirgendelbuensuceso.org/grandiosoportento.html y http://devotosvirgendelbuensuceso.org/Illos-tuos-misericordes.html) el extraordinario portento acontecido en el año de 1941, es una prueba de las muchas, del pleno cumplimiento de las promesas maternales de Nuestra Señora de El Buen Suceso de que con su bendita Imagen llevaría a cabo innumerables prodigios. 

En la declaración arriba expuesta es oportuno considerar algunos detalles interesantes.

Así, por ejemplo:

— El testigo reconoce no haber conocido anteriormente la Imagen de Nuestra Señora de El Buen Suceso, lo que lo exime de cualquier comentario de que ya iba preparado para poder ver lo que luego él declara haber visto.
— El testigo señala a una multitud de fieles que en medio de exclamaciones veían algo que él no conseguía ver y que incluso estuvo a punto de desanimarse y retirarse del recinto sagrado.

— Afirma algo que encierra una prueba contundente: el cambio en el color de los ojos de la Imagen y la posición de los mismos, originalmente en color verde agua y mirando hacia abajo. Todos los testimonios refieren haberlos visto en color azul y mirando hacia arriba y hacia el frente.

— Las horas de los testimonios son enteramente diversas. El Milagro se dio constantemente alrededor de las siete de la mañana hasta las tres de la madrugada del día siguiente, 28 de julio.





Un otro testigo señala lo siguiente:

"El día domingo 27 de julio, a las 4 y media de la tarde, concurrí al templo de la Concepción, de esta ciudad, sabiendo que en esos momentos se obraba el prodigio en mención; subí hasta el comulgatorio, lugar donde pude observar que la Sagrada Imagen tenía la mirada normal, más después de un momento vi claramente que la mirada tomaba vida y la dirigía hacia el Coro alto de la Iglesia, manteniéndose así durante algunos segundos hasta volver a su estado normal. Esto lo vi por cuatro veces en el espacio de una hora y media que permanecí en el templo, aclarando que este fenómeno extraordinario se realizaba sin parpadeos".

Algo más, las noticias de los diarios dieron cuenta de que los portentos de la Sagrada Imagen no tendrían límites de tiempo. Los movimientos de los divinos ojos de Nuestra Señora ya habían obrado buenos sucesos a inicios de 1941.

Un sacerdote, de los tantos, que asistieron al prodigio, relata lo siguiente:
"No cabe duda de que la Santísima Virgen tiene una predilección especial a nuestra Patria, particularmente a esta ciudad, como lo ha manifestado con varios prodigios con los que ha favorecido desde la Colonia hasta estos últimos tiempos, siendo uno de ellos el que aconteció en la Iglesia de la Concepción, el 7 de febrero del año en curso.

“Como se acostumbra, todos los años, se saca la Imagen de la Santísima Virgen de El Buen Suceso del Coro de las religiosas al templo, para rendirle culto público con novena y fiesta el 2 de febrero, fiesta titular del Monasterio de Conceptas. Terminada que fue, quedó expuesta a la veneración de los fieles por unos días más.

“El día viernes, 7 de febrero, por la tarde cuando subía yo al púlpito para comenzar la distribución, dirigí mi mirada hacia la imagen de la Santísima Virgen de El Buen Suceso, manifestándole la intención por la que iba a rezar el rosario. Cuál mi sorpresa al notar que tenía completamente abiertos los ojos que la Imagen los tiene con la mirada hacia abajo, casi cerrados, y con un semblante de bondad y dulzura.

“Al principio creí que era una ilusión óptica la mía y principié el rezo con la cara vuelta hacia al centro de la Iglesia, para que me oyeran mejor las religiosas y los devotos.

“Terminado el rosario y el canto de las Letanías, volví a ver a la Imagen y me cercioré de que no era una ilusión mía, sino una realidad lo que veía: los ojos permanecían bien abiertos y su mirar era de frente.

“No dije nada a las personas que se encontraban en el templo, a pesar de la profunda emoción que embargaba mi espíritu, porque temía que fuera ilusión lo que había visto, y me encaminé a mi casa.

“Al día siguiente, regresé a la Iglesia y me encontré con la novedad de que algunas personas habían visto a la Virgen Santísima de El Buen Suceso con los ojos abiertos. Poco después me encontré con el Reverendísimo Señor Canónigo Teologal de la catedral de Loja, doctor don Benjamín Ayora, quien me dijo: "La Santísima Virgen está con los ojos abiertos, venga y vea". Le contesté que ya los había visto así ayer por la tarde.

“Después, luego del traslado de la Sagrada Imagen al coro de las religiosas, le pregunté a la madre sacristana si habían visto a la Virgen Santísima con los ojos abiertos; me respondió que sí y que varias madres más también notaron una transformación en el rostro de la bendita Imagen". 





¿Qué motivos tuvo la Santísima Virgen para obrar todas esas maravillas?

Se podría decir que en medio de la confusión que en ese tiempo comenzaba a dominar la tierra, se abrieron los Cielos y la Virgen se manifestó para por medio de este milagro recordar a los hombres las verdades de fe y de moral. Verdades austeras, pero verdades ricas en promesas de salvación, pues pese a que la situación moral del mundo atrae las amenazas de Dios y continúan a flotar sobre los hombres, la protección de la Virgen jamás abandonará a la Iglesia y sus verdaderos hijos.

En medio de los días funestos que atraviesa la civilización católica, invoquemos a la Santísima Virgen, como Madre de El Buen Suceso, para que apresure el camino de luz que nos conduzca, en medios da las tinieblas, a su Divino y Adorado Hijo.

¡Nuestra Señora de El Buen Suceso, ruega por nosotros!




Notas: 1, 2, 3, 4, y 5: Vida Admirable de la Madre Mariana de Jesús Torres.- Padre Manoel de Souza Pereira, Tomo II


 25 años de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de El Buen Suceso



Comentarios a las invocaciones de las letanías al Sagrado Corazón de Jesús






La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús es, por excelencia, la fiesta del amor de Dios


El Papa Clemente XIII instituyó, en 1765, la celebración oficial de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús para todos los países e iglesias que lo solicitasen. Y el Beato Pío IX, en 1856, la extendió a toda la Iglesia universal.

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús practicada por el Profesor Plinio Corrêa de Oliveira, inspirador de este blog,  se remonta a su más tierna infancia. Él mismo contaba que, aún antes de pronunciar las palabras papá y mamá, su distinguida madre —Doña Lucilia— le enseñó a que cuando le preguntasen dónde estaba Jesús, apuntase hacia una piadosa imagen del Sagrado Corazón que se encuentra en un pequeño oratorio de su cuarto.

Para el presente artículo, no fue fácil elegir entre tan substanciosos y admirables comentarios que el Dr. Plinio escribió sobre la materia. Así, compartimos con nuestros lectores las siguientes consideraciones hechas por el insigne líder católico, el 24 de Junio de 1965, en Sao Paulo, Brasil:


El Sagrado Corazón y Santa Margarita María Alacoque


Comentarios a las invocaciones de las letanías al Sagrado Corazón de Jesús

Plinio Corrêa de Oliveira



Yo recomendaría mucho que se leyesen la letanías del Corazón de Jesús. ¡Es una verdadera maravilla! Algunas invocaciones, paso entonces a comentar:

En primer lugar, esa bellísima invocación: Corazón de Jesús, formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre.

Si consideramos al Corazón de Jesús, que es —en su realidad material y carnal— el objeto de nuestro culto como símbolo de la voluntad de Nuestro Señor y, por lo tanto, del amor de Nuestro Señor; si consideramos que el Corazón de Jesús fue formado en el seno Inmaculado de Nuestra Señora y con la materia que la Madre da para la formación del cuerpo del hijo. Y, por tanto, la carne santísima, y ligada a la divinidad en la unión hipostática de Nuestro Señor Jesucristo, es la propia carne de María; la Sangre de Jesús es la propia sangre de María; el Corazón de Jesús es de algún modo el Corazón de María.


Notre Dame Sacre Coeur


Y en esa evocación de ese proceso de generación tan admirable, por el cual la madre como que se desdobla y da de sí mismo todo para constituir el cuerpo del hijo; si recordamos que Jesús fue todo Él así formado del cuerpo de María y esto es un océano, en un incendio de amor y de adoración para con ese Hijo que Ella estaba formando en sus entrañas, comprenderemos aún más cómo el Corazón de Jesús está unido al Corazón Inmaculado de María y cómo podemos tener una confianza sin reserva en la eficacia de la intercesión de Nuestra Señora junto a Nuestro Señor, tomando en consideración que Nuestro Señor no podría rehusar nada a aquella Madre Santísima, perfectísima, de la cual Él no sólo no tiene ninguna queja, sino de la cual tiene el más superlativo y total contentamiento con que un Creador puede tener en relación a su criatura, y más aún, del cual sabe que su propia carne es la carne de Nuestra Señora y que su propio Corazón es el Corazón de Nuestra Señora, por así decir.

Creo que esta invocación, para los que son devotos de Nuestra Señora, tiene un gran significado que no podría pasar desapercibido en estos comentarios.

Otra lindísima invocación es: Corazón de Jesús, de majestad infinita.

San Agustín dice lo siguiente: “Donde está la humildad, ahí está la majestad” (ubi himilitas, ibi maiestas – Sermón 14), o sea que las dos cosas son inseparables.





De ahí concluimos que el Corazón de Jesús, que es un abismo de humildad, es por eso mismo un firmamento de majestad. Yo gustaría de ser artista y saber representar la figura de Nuestro Señor para intentar expresar exactamente no sólo la majestad, ni sólo la humildad, sino a Nuestro Señor en una de esas representaciones que la gente ve en un solo golpe de vista, aquello que la majestad tiene de común con la humildad, o aquello que la humildad tiene de común con la majestad, y que es aquella esfera superior de virtud donde esas dos virtudes particulares como que se encuentran y se funden.


El “Beau Dieu d’Amiens”


Me acuerdo aquí de la imagen del “Beau Die d’Amiens”, que es tan expresivo en ese sentido. Es una imagen que no tiene el Corazón de Jesús, pero es Nuestro Señor Jesucristo en el portal de la catedral de Amiens, y que siempre me dio mucho esa impresión: un rey dignísimo, un doctor nobilísimo,pero al mismo tiempo tan sereno, tan manso, tan completamente señor de sí que se percibe que Él sería capaz de recibir la peor injuria y conservarse enteramente quieto, enteramente sereno, no tener ninguna reacción de amor propio, desde que fuese esto la virtud del momento.


Le Beau Dieu d´Amiens


Esa imagen del “Beau Dieu d’Amiens”, tengo la impresión de que es una de las que mejor demuestran esa unión de la suma majestad con la suma humildad.

Nosotros, que apreciamos ser hijos de la Contra-Revolución, tomando en consideración que la Revolución caricaturiza la humildad y silencia la majestad, deberíamos pedir al Corazón de Jesús que diese al corazón de cada uno aquella forma elevada y nobilísima de majestad, que debe tener todo contra-revolucionario, que trae en sí el sentido de la realeza, el sentido del orden perfecto, de la honra, de la jerarquía y de lo que es majestuoso, incluso cuando se es el más humilde de los hombres.

No puedo dejar de recordar aquí aquella figura extraordinaria de la beata Ana María Taigi (1769-1837) que era una sencilla cocinera en Roma, que no quería pasar por reina, pero que tenía de tal manera la figura de la majestad que era imposible pasar cerca de ella sin que alguien no se sintiese intimidado.

O entonces de Santa Teresita del Niño Jesús, que era tan majestuosa sin ser pretensiosa y en su afabilidad, que hasta el padre de ella la llamaba siempre “mi pequeña reina”.

Otra invocación: Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad. Todos sabemos que el Corazón de Jesús es un horno ardiente de amor de Dios, porque la caridad es propiamente el amor de Dios. Y el hecho de Él ser un horno ardiente —o sea, no sólo un horno, que sí ya trae la idea de ardor, sino de un horno ardientísimo—, expresa bien la idea de que Él es el foco de todo el amor de Dios, y que la devoción al Corazón de Jesús por intermedio del Corazón Inmaculado de María es específicamente esplendida para quien se lamenta de ser tibio, de estarse arrastrando lentamente en la vida espiritual, la devoción a esta invocación es la que comunica este fuego de horno ardiente de caridad.




De manera tal que si queremos, para nosotros o queremos para otros, el verdadero amor de Dios, esta es una de las devociones más indicadas y más excelentes.

También me parece muy importante para nuestra época, la invocación Corazón de Jesús, paciente y misericordioso. ¿Qué quiere decir propiamente paciente? Paciente es aquel que sufre; es el Corazón de Jesús sufridor y misericordioso. Porque es sufridor, es capaz de sufrir también las injurias que le hacemos.

El segundo sentido de la palabra paciente es el Corazón de Jesús en cuanto dispuesto a sufrir, en cuanto amando el sufrimiento, en cuanto comprendiendo que el sufrimiento es la gran ley de la vida y que una existencia sin sufrimiento no vale absolutamente nada.


El hombre vale en la medida de su capacidad de sufrir.


Porque, en último análisis, vistas las cosas desde un cierto ángulo, la vida del hombre vale en la medida en que se sufre y ama el sufrimiento que padece. Y entonces aquí tenemos el Corazón de Jesús paciente.

Una de las expresiones más típicas de la capacidad de sufrir es el espíritu de iniciativa, por donde el hombre vence la pereza, vence la molicie, vence el tedio, vence el amor de sí mismo y se lanza al trabajo, se lanza a la lucha y se lanza hasta lo más intenso y ardoroso de la lucha, si fuere necesario, renunciando a dejarla inmediatamente si el interés de la Iglesia lo conduce en el sentido opuesto.

Aquí está la forma superior de paciencia, que es ese espíritu de iniciativa y de combatividad, por donde el hombre renuncia a todas sus perezas, a todos sus relajamientos y es esto que debemos pedir al Corazón de Jesús, paciente y misericordioso.





Misericordioso quiere decir quien tiene pena: es un corolario del segundo sentido de la palabra paciencia. Y aquí viene esta otra cuestión: la enorme dificultad de convencer a las almas de mi tan querida generación nueva de la misericordia de Dios, que perdona una vez, perdona dos veces, perdona dos mil veces y sólo no quiere que se desanime del perdón.

Entonces, para que tengamos confianza en el perdón de Nuestro Señor, por la intercesión del Corazón Inmaculado de María, aquí está una invocación magnifica: Corazón de Jesús, paciente y misericordioso. Paciente con mis defectos, con mis pecados; misericordioso con relación a mis lagunas, por el Corazón Inmaculado de María, teniendo pena de nosotros. Es una excelente invocación hasta para recitar durante el día, para no perder la confianza en Nuestro Señor Jesucristo.


Un método para hacer acción de gracias


Dos otras invocaciones: Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados. A veces ocurre que nos sentimos fundamentalmente indignos, y esto hasta las almas más puras y más altas pueden sentirlo. Y comprendemos que delante de la justicia infinita de Dios, no somos absolutamente nada. Pero está esa invocación, que es una tranquilidad para nosotros. El Sagrado Corazón de Jesús es una propiciación por nuestros pecados.




¿Qué significa propiciación? Yo no valgo nada. Los sacrificios que hago —porque provienen de mí es que no valgo nada— también por sí mismos no valen nada. Pero hay una víctima que vale todo, porque es una víctima sin mancha, sin defecto, es una víctima ligada por la unión hipostática a la propia divinidad, y esa víctima es Nuestro Señor Jesucristo, que se ofreció por mí. De tal manera que todo aquello que yo temo no conseguir, está víctima lo consigue.

Mis pecados, esa víctima los cargó. Mis pecados, es víctima sufrió por ellos. Y por causa de eso considero mis pecados con una vergüenza, con una contrición, por lo menos con una atrición, pero en todo caso con una inmensa confianza, porque Alguien murió por mí, Alguien derramó por mí todas las gotas de su Sangre.

Yo tengo la confianza no en mí, sino en esta Sangre infinitamente preciosa, que por mí fue derramada.

Una última invocación: Corazón de Jesús, fuente de toda consolación.

La palabra consolación tiene también dos sentidos: 1) ella corresponde al fortalecimiento; 2) en otro, ella quiere decir alegría, suavidad y unción del divino Espíritu Santo en el alma. En ambos sentidos el Sagrado Corazón de Jesús es fuente de toda consolación. Nuestra fuerza viene de Él. Y cuando nos sentimos flacos, tibios, desorientados, sobre todo cuando estamos delante de algún gran acto de generosidad al cual estamos llamados pero sin el coraje de concretizarlo, no debemos hacer “olimpismo”; no debemos imaginar que es sólo por nosotros que lo conseguiremos hacer. ¡No! El Corazón de Jesús es la fuente de toda la fuerza; por medio del Corazón Inmaculado de María, que es el canal único y necesario para llegar al Corazón de Jesús, dirigirse al Corazón de Jesús, y pedirle fuerzas. No seré frustrado en mi pedido y, en determinado momento, tendré la fuerza que necesito para hacer inclusive las cosas más arduas y difíciles con relación a la vida espiritual.




Ahí están algunas consideraciones que podemos aprovechar para la comunión.

Cómo es excelente, para la comunión por ejemplo, llevar la letanía del Sagrado Corazón de Jesús, y cada día escoger —tal vez hasta al azar— una de las invocaciones para comulgar tomando en consideración que se está recibiendo en el alma la presencia real, física, verdadera y vida de aquel Corazón del cual se está meditando y que es, fuente de toda fortaleza. 

Y entonces hacer la comunión así, por ejemplo:

Señor, vos sois fuente de toda fortaleza, y yo querría tener mil veces más fuerza de la que tengo para serviros mejor. Sé que ésta fuente de fortaleza está presente dentro de mí; sé que ésta fuente de fortaleza sois vos. Dadme fuerzas contra vuestros enemigos externos y contra las tendencias malas que hay en mí y que son vuestras enemigas también. Ten compasión de mí, yo os lo pido por el Corazón Inmaculado de María.

Eso debe ser hecho por los movimientos libres del alma. Pero esta es una sugerencia —que no vale más que una sugerencia— a fin de que cuando se esté en la aridez y, por así decir, sin asunto para con Nuestro Señor en la comunión, tomar una de esas invocaciones de esa letanía y rezarla: la comunión podrá ser fuente de verdaderas gracias.


LITANIAE DE SACRATISSIMO CORDE JESU


Kyrie, eléison.

Kyrie, eléison.

Christe, eléison.

Christe, eléison.

Kyrie, eléison.

Kyrie, eléison.


Christe, audi nos.

Christe, audi nos.

Christe, exáudi nos.

Christe, exáudi nos.


Pater de caelis, Deus, miserére nobis.

Fili, Redémptor mundi, Deus, miserére nobis.

Spiritus Sancte Deus,miserére nobis.

Sancta Trinitas, unus Deus, miserére nobis.


Cor Jesu, Filii Patris aeterni, miserére nobis.  

Cor Jesu, in sinu Vírginis Matris a Spíritu Sancto formátum, miserére nobis  

Cor Jesu, Verbo Dei substantiáliter unítum, miserére nobis.

Cor Jesu, majestatátis infinitae, miserére nobis.  

Cor Jesu, Templum Dei sanctum, miserére nobis.  

Cor Jesu, Tabernáculum Altíssimi, miserére nobis.  

Cor Jesu, domus Dei et porta coeli, miserére nobis.  

Cor Jesu, fornax ardens caritátis, miserére nobis.  

Cor Jesu, justítiae et amóris receptáculum, miserére nobis.  

Cor Jesu, bonitáte et amóre plenum, miserére nobis.

Cor Jesu, virtutum ómnium abyssus, miserere nobis.

Cor Jesu, omni laude digníssimun, miserére nobis.

  

Cor Jesu, rex et centrum ómnium córdium, miserére nobis.  

Cor Jesu, in quo sunt omnes thresáuri sapiéntiae et

scióntiae, miserére nobis.  

Cor Jesu, in quo hábitat omnis plenitúdo divinitatis, 

miserére nobis. 

Cor Jesu, in quo Pater sibi bene complácuit, miserére nobis.  

Cor Jesu, de cujus plenitúdine omnes nos accépimus, 

miserére nobis.  

Cor Jesu, desidérium cóllium aeternórum, miserére nobis.  

Cor Jesu, pátiens el multae misericórdiae, miserére nobis.  

Cor Jesu, dives in omnes qui ínvocant Te, miserére nobis.  

Cor Jesu, fons vitae et sanctitátis, miserére nobis.  

Cor Jesu, propitiátio pro peccátis nostris, miserére nobis.  

Cor Jesu, saturátum oppróbriis, miserére nobis.  

Cor Jesu, attrítum propter scélera nostra, miserére nobis.  

Cor Jesu, usque ad mortem obédiens factum, miserére nobis. 

Cor Jesu, láncea perforátum, miserére nobis.  

Cor Jesu, fons totíus consolatiónis, miserére nobis.  

Cor Jesu, vita et resurréctio nostra, miserére nobis.  

Cor Jesu, pax et reconciliátio nostra, miserére nobis.

Cor Jesu, víctima peccatórum, miserére nobis.

  

Cor Jesu, salus in Te sperántium, miserére nobis.  

Cor Jesu, spes in Te moriéntium, miserére nobis.  

Cor Jesu, delíciae sanctórum ómnium, miserére nobis  


Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Parce nobis Dómine.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Exáudi nos Dómine.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, Miserére nobis.


V. Jesu, mitis et húmilis corde.

R. Fac cor nostrum secúndum cor tuum.


Oremus.



Omnípotens sempitérne Deus, réspice in Cor 


dilectíssimi Filii tui, et in laudes et satisfactiónes, 

quas in nómine peccatórum tibi persólvit, iísque 

misericórdiam tuam peténtibus tu véniam concéde 

placátus, in nómine ejúsdem Fílii tui Jesu Christi: 

Qui tecum vivit et regnat in sáecula saeculórum. 


R.


Amen



LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

-Señor, ten piedad de nosotros. (Se repite)
-Cristo, ten piedad de nosotros. 
-Señor, ten piedad de nosotros.
-Cristo, óyenos.
-Cristo, escúchanos.

-Dios Padre Celestial,
  
Ten piedad de nosotros.

-Dios Hijo, Redentor del mundo, 
Ten piedad de nosotros.

-Dios, Espíritu Santo, 
Ten piedad de nosotros.

-Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, 
Ten piedad de nosotros.

-Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, 
Ten piedad de nosotros.

-Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, 

-Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios,
 
-Corazón de Jesús, de infinita majestad, 

-Corazón de Jesús, templo santo de Dios, 

-Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, 

-Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo, 

-Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad, 

-Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor, 

-Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, 

-Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, 

-Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,

-Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
 
-Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia,

-Corazón de Jesús, en quien reside toda la plenitud de la divinidad,

-Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace, 

-Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido, 

-Corazón de Jesús, deseado de los eternos collados, 

-Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia, 

-Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan,

-Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad,

-Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,

-Corazón de Jesús, colmado de oprobios,

-Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados, 

-Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, 

-Corazón de Jesús, traspasado por una lanza,

-Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,

-Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,

-Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, 

-Corazón de Jesús, víctima por los pecadores, 

-Corazón de Jesús, salvación de los que en ti esperan,

-Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren, 

-Corazón de Jesús, delicia de todos los santos. 

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, 

Perdónanos Señor.

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, 

Óyenos Señor.

-Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, 

Ten piedad de nosotros.

-Jesús, manso y humilde de Corazón, 

Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración

Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el Corazón de tu amantísimo Hijo, las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ofrece y concede el perdón a éstos que piden misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.


Detente del Corazón de Jesús



INVOCACIONES AL CORAZÓN DE JESÚS



AMOR del Corazón de Jesús,... Abrasad mi corazón.

HERMOSURA del Corazón de Jesús,... Cautivad mi

corazón.

BONDAD del Corazón de Jesús,... Atraed mi corazón.

CARIDAD del Corazón de Jesús,... Derramaos en mi corazón.

CLEMENCIA del Corazón de Jesús,... Consolad mi corazón.

DOMINIO del Corazón de Jesús,... Sujetad mi corazón.

DULZURA del Corazón de Jesús,... Penetrad mi corazón.

EQUIDAD del Corazón de Jesús,... Reglad mi corazón.

ETERNIDAD del Corazón de Jesús,... Llenad mi corazón.

FIDELIDAD del Corazón de Jesús,... Proteged mi corazón.

FUERZA del Corazón de Jesús,... Sostened mi corazón.

GLORIA del Corazón de Jesús,... Ocupad mi corazón.

GRANDEZA del Corazón de Jesús..., Confundid mi corazón. 

HUMILDAD del Corazón de Jesús,... Anonadad mi corazón.

INMUTABILIDAD del Corazón de Jesús,... Fijad mi corazón. 

JUSTICIA del Corazón de Jesús,...No abandonéis mi corazón.

LIBERALIDAD del Corazón de Jesús,Enriqueced mi 

corazón.

LUZ del Corazón de Jesús,... Iluminad mi corazón. 

MISERICORDIA del Corazón de Jesús,Perdonad mi 

corazón.

OBEDIENCIA del Corazón de Jesús,... Someted mi 

corazón. 

PACIENCIA del Corazón de Jesús, No os canséis de 

mi corazón.

PRESENCIA del Corazón de Jesús,... Aficionad mi 

corazón.

PROVIDENCIA del Corazón de Jesús,...Velad sobre 

mi corazón.  

REINO del Corazón de Jesús,... Estableceos en mi 

corazón.

SABIDURÍA del Corazón de Jesús,... Conducid mi 

corazón.

SANTIDAD del Corazón de Jesús,... Purificad mi 

corazón. 

SILENCIO del Corazón de Jesús,... Hablad a mi 

corazón.

CIENCIA del Corazón de Jesús,... Enseñad a mi 

corazón. 

PODER del Corazón de Jesús,... Asegurad mi 

corazón. 

VOLUNTAD del Corazón de Jesús,..Disponed de mi 

corazón. 

CELO del Corazón de Jesús, ...Devorad mi corazón. 

Amén